Núm. 6 (2009)

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¡Conozca el coño! –así invita al público la performática Annie Sprinkle, para que miren dentro de su vagina todo lo que permita el espéc(tác)ulo, y para dinamitar mediante lo «hiperpornográfico» ciertas mitificaciones, que alimentan tanto la moralina como la masturbación. A esos saberes incita hoy Upsalón, y es como decir: husmee en el sexo, en su representación y en sus prácticas, incluso transaccionales; penetre en la lluvia dorada de disquisiciones teóricas que delimitan el erotismo de la pornografía, lo amoroso de lo perverso, lo X de lo XXX, lo lírico de lo obsceno..., en paravanes sucesivos afirmados por miríadas de censores y subvertidos, paralelamente, por los contextos y las eróticas de una encadenación de receptores: oidores y lectores, frotadores y voyeurs. 

¿Son pornográficos los manuales de sexología y las novelitas rosa?, ¿cuando se piensa en el desnudo se piensa en un cuerpo femenino?, ¿bajo «La Bella y la Bestia» se agazapa el mito de Psique y Eros?, ¿el falocentrismo tropical propicia la prostitución masculina, como ejercicio de poder?, ¿puede acusarse de pedófilo al hentai?, ¿es el amante verdadero un caníbal?, ¿cuánto semen se precisa para cimentar la historia de un país? La gama de preguntas se extiende como las gradaciones del goce (ante un ciruelo, una serie televisiva, una ciudad, los ventanales de una escuela, una muñeca ahorcada, un vencedor olímpico... y todos los objetos eróticos posibles). Ofrecida, Upsalón aventura más cuestionamientos que respuestas, y subraya ciertos espacios en blanco que quedaron por explorar (la invisibilidad del desnudo
masculino y del orgasmo femenino, el intelectual orgánico entre el sexismo y la domiNación de la mujer, el cine del plano médico y la mirada pornográfica alternativa...). Así, se hallarán también en este número barricadas para grafiteros y anarquistas, huecos de cerradura y zonas de silencio en los que cualquier lector lo suficientemente mirón podrá hurgar e inscribirse a sus anchas, si es que se siente tentado, como Upsalón, por el poder (y el saber) liberador del eros.

Publicado: 2009-09-01

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